sábado, 1 de septiembre de 2018

¿Cómo es una consulta en Anatheóresis?


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El término Anatheóresis etimológicamente significa:


Mirar hacia atrás contemplando el pasado y exhumarlo, traerlo al presente, comprendiendo.



Anatheóresis, es una psicoterapia de carácter perceptivo, que considera toda enfermedad como una disfunción física o psíquica de origen emocional. 

Tiene sus fundamentos en los distintos ritmos cerebrales que condicionan nuestra percepción en el transcurso de nuestras fases de crecimiento, hasta los siete a doce años, en que la frecuencia cerebral es ya de ritmos betas maduros.

Se lleva al paciente por medio de una relajación profunda (no hipnosis) a un estado llamado IERA  (inducción al Estado Regresivo Anatheorético), donde la persona no pierde la consciencia, sino que está perfectamente lúcida, siendo en todo momento dueña de sus actos, estando en un estado de ondas cerebrales Theta (4-8 Hz, estado similar a cuando estamos cerca de dormirnos).

En este estado, el terapeuta guía al paciente  en un viaje  a través de su inconsciente, utilizando una serie de estrategias, para que el paciente pueda vivenciar sus daños, extrayéndolos de la oscuridad de los ritmos cerebrales bajos, donde se han formado, hacia la zona luminosa de los ritmos altos beta. 

Al  vivenciarlos  y  comprenderlos, se disuelven.


Comprender no es lo mismo que entender, la comprensión se da cuando los dos hemisferios cerebrales se sincronizan. El comprender es con la mente y el cuerpo, y eso libera, borra las causas remotas y originarias de su enfermedad.

Como esquema básico, se trata de tomar la emoción y utilizarla como hilo conductor para ir regresando en edad y hacer que el paciente vivencie los hechos concretos.

Vivenciar no es recordar, sino volver a sentir. Los hechos concretos pudieran parecer "tonterías" a la visión de un adulto, sin embargo, fueron vividos desde la verdad sentida del paciente, con bastante intensidad como para convertirse en la raíz de  sus daños, pasados y actuales.

Una vez liberada la carga emocional, se utilizan diferentes técnicas de conversión para lograr la completa desidentificación y desensibilización del paciente con respecto a dichos hechos traumáticos.

Al final de cada sesión se le sugiere al paciente que haga un resumen de su sesión.

El paciente puede a través de familiares confirmar sobre los hechos concretos vivenciados, teniendo en cuenta que la verdad real (lo que realmente ocurrió) y la verdad sentida (como lo vivenció el paciente desde su sentir) son cosas muy diferentes.

El terapeuta notificará al paciente cuando da por concluida la terapia, atendiendo a su demanda original.



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DATOS SOBRE LA CONSULTA


La primera sesión es algo más larga, luego de una entrevista con el paciente, y ya en IERA, se le hace un Test de Grandes Símbolos, que arroja resultados significativos para la marcha de la terapia.

Las demás sesiones duran de una hora y media a dos horas, se inician con un charla paciente-terapeuta en vigilia, luego le sigue la sesión en IERA, buceando en los daños del paciente, para irlos disolviendo mediante las estrategias propias de la Terapia Anatheóresis.


Anatheóresis es una terapia rápida, el proceso dura entre 12 y 15 sesiones, dependiendo de cada caso, de su biografía oculta de daños,  a veces algunas sesiones más.

Es el paciente el que sana,   la función del terapeuta es la de guiar al paciente en todo el proceso de sanación.



                    CONSULTAS  PRESENCIALES / CONSULTAS  POR  SKYPE





SESIONES  ONLINE


La terapia Online difiere de la terapia presencial en que se realiza  mediante videoconferencia.

Para aquellos pacientes que no pueden trasladarse a la consulta por motivos de movilidad, ya sea por residir lejos de la consulta, por incapacidad física, o simplemente porque el paciente no puede desplazarse, sea cual sea tu motivo, gracias a las videoconferencias, puede  iniciar un proceso terapéutico.




¿Como es una sesión de Anatheóresis Online?

Ya sea para sesiones individuales o para la terapia completa, Skype nos brinda la posibilidad de conectar Terapeuta y Paciente más allá de toda barrera física, pudiendo  el Terapeuta guiar al paciente a través del inconsciente desde el otro lado de la pantalla.



Ventajas  y desventajas

Las Sesiones Online permiten el acceso a la terapia a personas en cualquier lugar del mundo (trabajamos con habla hispana), mientras dispongan de  una adecuada conexión a Internet.

Tienes menos gastos de desplazamiento (combustible, autobuses, trenes, etc.) sin perder tiempo en atascos, u otros inconvenientes...

como desventaja, cuando la conexión a Internet es lenta o inestable puede que la llamada se interrumpa, teniendo que retomarla.

Otra desventaja es el no poder dar un abrazo, un apretón de manos,  a la entrada o salida de la consulta, una mano en el brazo para calmar al paciente ante una abreacción o simplemente alcanzarle un kleenex en un momento emotivo...,  no obstante  muchos pacientes se están  beneficiado de esta modalidad y se puede acompañar muy bien en el proceso.



¿Qué  necesitas para las sesiones on line?


1. Una conexión a internet de alta velocidad (Ancha o Fibra óptica).

2. Una cuenta Skype, que es gratuita.

3. Un ordenador, tablet u otro dispositivo electrónico que conste de  cámara web y micrófono. Es importante situar la cámara cerca del paciente de manera que se mueva durante la sesión.

4. Auriculares, estos no son obligatorios, pero si se prefiere disponer de ellos, para mejorar la comunicación y aislarse de los  ruidos que pudieran venir del exterior.

5. Un sofá reclinable,  diván, camilla o cama. El paciente ha de sentirse  cómodo durante la duración de la sesión. Se aconseja que la postura no sea demasiado horizontal, cuando el paciente tiende a dormirse.








Juana Ma. Martínez Camacho

                                       Terapeuta Transpersonal
                                (Escuela Española de Desarrollo Transpersonal)
                             Especialista en Bioneuroemoción
                               (Instituto Español de Bioneuroemoción)
                             Facilitadora Internacional CMR (Liberación de la Memoria Celular) 
                               (Cellular Memory Release)                   
                             Anatheóresis (Psicoterapia Regresiva Perceptiva)
                               (Transpersonal Anatheóresis Madrid)



                       www.centroelim.org           Telf.  653-936-074
                            



jueves, 30 de agosto de 2018

Características básicas de ambos hemisferios cerebrales.

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El hemisferio cerebral izquierdo, por escindir la subjetividad (que es unidad, globalidad, totalidad), crea la dualidad. Ya no hay una sola totalidad que lo llena todo, sino que pasa a haber un dentro y un fuera, un yo y unos otros y, lógicamente también, una causa y un efecto.

Así pues, todo proceso perceptivo de ese hemisferio cerebral es causal, hay siempre una causa con su consiguiente efecto. Y de ahí que nuestra ciencia convencional, que es básicamente la ciencia del hemisferio cerebral izquierdo (la ciencia newtoniana y cartesiana) deseche y, en general, considere poco menos que patológica toda información aportada por el hemisferio cerebral derecho.

Resulta fácil comprender que una percepción dual establece sus postulados mediante un proceso de comparación y contraste entre los opuestos. Y eso es razonar y es también, siempre, enjuiciar y objetivar. Un enjuiciamiento que, por su radicalidad bipolar, supone no solo una conclusión, sino también una exclusión. Porque elegir entre dos extremos presupone, inevitablemente, excluir uno de ellos. Y excluir es condenar, es echar fuera.
Todo juicio, por tanto, comporta considerar algo o a alguien culpable, por tanto, comporta considerar algo o a alguien culpable por el solo hecho de haber considerado algo o a alguien inocente, y echar fuera es la forma de ejecutar el castigo.

Bien, pues eso es precisamente lo que hacemos con la enfermedad. Porque somatizarla es intentar echarla fuera de nosotros, por tanto, el hemisferio izquierdo es también el que crea la moral, al contrastar lo que consideramos adecuado con lo que consideramos inadecuado.
O sea, entre lo “bueno” y lo “malo”. Solo que, por tratarse de conceptos, cada persona o etnia puede juzgar el bien y el mal desde una distinta polaridad. Una polaridad que, indudablemente, identifica siempre el bien con el propio yo. O sea, bueno es aquello que es (al menos así lo creo) adecuado para mí. Y malo, lo contrario. Por eso no es de extrañar que haya casi tantos conceptos de moralidad como personas y que la moral cambie cuando cambian los conceptos sobre los que se sustenta. Interpretación moral que  consideramos objetiva, cuando en realidad ha sido dictada por las líneas rectoras de la cultura personal y social, así como por las adicciones emotivas profundas que tenemos todos.

Y digo todo esto porque es importante comprender, de cara a la terapia, que “recordar” no es volver a vivir una experiencia, sino llevar a la conciencia la interpretación, no el hecho. Porque lo que cura no es “recordar”, sino vivenciar de nuevo ese hecho traumático.
En definitiva, la percepción del hemisferio cerebral izquierdo no nos da la Realidad, solo una forma de percibirla, por mucho que la ciencia convencional la considere la única forma válida y real de percepción.


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El hemisferio cerebral derecho, por el contrario, es analógico, es decir, establece las relaciones por semejanza. En el mundo de la analogía, por ejemplo, una gota de agua en el océano es como (y ese “como” ha de entenderse en el sentido de semejante, no de idéntico) a todo el océano.

El cerebro derecho es intuitivo, así que no escinde, no divide. Antes bien, es siempre impactado por estructuras globales, holísticas. Pero lo más importante es que es altamente emotivo, que en él se albergan los sentimientos. De ahí que toda analogía (que carece de abstracciones mentales y de conceptos) nos llegue siempre viva, con toda su carga de dolor  o de gozo, aunque si establezca correlaciones simbólicas. Porque las analogías tienen su lenguaje en las imágenes, símbolos y arquetipos. Y el sueño y la mitología forman parte de ese lenguaje.

Por eso, por el carácter fundamentalmente simbólico de las analogías, puede establecerse la correlación holística de que la parte es como el todo, que una gota de agua del océano es “como” el océano todo, lo mismo que puede afirmarse que una imagen de Cristo puede llevarnos a la comprensión de Cristo vivo.

Por otra parte, el hemisferio derecho es ético, no moral. Y es preciso distinguir claramente entre esos dos conceptos porque las instituciones (y no solo las religiosas) suelen ser proclives a considerar ético lo que solo es moral.
La auténtica ética está grabada en la conciencia ontogénica, es una herencia de nuestra filogénesis evolución de la vida desde su origen hasta nosotros; es decir, está dentro de nosotros, no en tablas de piedra no en los códigos  de tantas instituciones oficializadas.
Es importante también saber que el hemisferio cerebral derecho jamás interpreta, sino que muestra siempre hechos concretos, hechos no que “recuerda”, sino que vivencia, porque le llegan impactantes, cargados de emotividad.

Por tanto, mientras el hemisferio izquierdo es unidimensional, lo que le lleva al argumento y al concepto de finalidad, el hemisferio derecho, por el contrario, es holístico, multidimensional. Y, evidentemente, tampoco es discursivo. Cuando el místico vive a Dios, vivencia un hecho auténticamente holístico. De ahí que esa experiencia resulta inefable, que no pueda explicarse con palabras.

Es decir, el hemisferio derecho tiene un carácter holístico, no unidimensional y no cuantitativo, sino cualitativo, porque no cuantifica ya que no escinde ni contrasta; solo muestra, impacta. Y cada uno de esos impactos es global, completo en sí mismo. No divide, como el hemisferio izquierdo, sino que integra, y como el hemisferio derecho la información le llega como impacto vivo, como una información holística, es evidente que no conoce el tiempo. Porque para eso hace falta un proceso dual, analítico, y discursivo, como el hemisferio izquierdo.

El hemisferio derecho se mueve en el espacio y, como en los sueños, hay un escenario, pero la obra que en él se representa no sigue un orden temporal.
La enfermedad es desarmonía, y ésta  viene generada ya (y este es el mayor de los traumas) por la división del cerebro en dos hemisferios. Bueno, en realidad por no asumir esa lateralización, porque en lugar de aceptarla, de ser conscientes de ella y, en consecuencia, intentar armonizarla con una sincronización cerebral, lo que hacemos es enfrentar el hemisferio izquierdo al hemisferio derecho, intentar no la integración, sino la victoria de uno sobre el otro.

Es la guerra de los dos hemisferios. Y toda guerra incluida las que proyectamos al exterior  y provocan holocaustos físicos, es una sola guerra: la de los dos hemisferios cerebrales.
Pero la medicina convencional, se niega a aceptar que la etiología de la enfermedad pueda estar fuera de las ondas beta, porque ha sacralizado el hemisferio izquierdo y ajusta su metodología terapéutica a las características básicas de la percepción causal que, a entender de esta medicina es la única percepción válida. Es decir, entienden que toda enfermedad debe tener una causa que pueda ser objetivada. Lo que, lógicamente, la lleva a buscar la causa de las enfermedades en algo ajeno a nosotros mismos y a establecer relaciones causales que puedan ser físicamente constatables mediante procesos lógicos.

Por ejemplo, la medicina convencional nunca podrá aceptar que una niña con los pechos desmesurados, que es objeto de burla por esa hipertrofia, lance su energía vital contra esos pechos y acabe dañándoselos e, incluso acabe generando un cáncer de mamas si otros daños anteriores alimentan esa actitud castradora.

Para la medicina convencional, que en todo momento debe establecer relaciones observables, la causa de ese cáncer tan solo puede ser un crecimiento anormal celular, lo que equivale a decir que la causa de ese cáncer es el propio cáncer, y, así se combate la enfermedad, combatiendo su sintomatología como si la sintomatología fuera la enfermedad. Y la sintomatología es solo un mensaje del yo a través del cuerpo para hacerle ver que algo va mal y debe rectificar aquellos aspectos   de sí mismo que son la causa de la desarmonía que le está dañando y que son la auténtica causa de la enfermedad. Un mensaje que  la medicina convencional no atiende porque no comprende. 

Para la medicina, a pesar de lo que se dice, no hay enfermos, sino enfermedades. Y las tiene todas perfectamente clasificadas como si fueran entes vivos, reales. Y como es segregadora, analítica, sus conclusiones siempre son: a mas gérmenes (que esa medicina cataloga de patógenos porque siempre tiene que haber un enemigo), mas enfermedad, hay lesiones que la medicina convencional puede intentar resolver con eficacia, pero hay otro tipo de daños que no. 
Porque no se puede extirpar una depresión con bisturí, aun cuando ese bisturí sean psicofármacos, ni pueden extirparse quirúrgicamente las causas profundas de, por ejemplo, un cáncer, porque las causas profundas de toda enfermedad no son las bacterias, ni virus, sino los daños de nuestra biografía oculta que conforman nuestro yo. Y solo llevando a la luz del discernimiento (de una comprensión o sincronización cerebral entre ambos hemisferios) esos cúmulos emocionales que son muy concretos y personales, que no pueden ser clasificados, ni catalogados mediante preconceptos, solo entendiendo que la enfermedad somos nosotros, solo así, con una terapia de esfuerzo por parte del enfermo, podremos recuperar la armonía y curarnos.    Joaquín Grau       


martes, 21 de agosto de 2018

La Identificación



Para Anatheóresis, los procesos de identificación no solo no son patológicos, sino que son totalmente naturales, inevitables y necesarios, lo cual no impide que puedan establecerse identificaciones patológicas.
En los 4 primeros estadios de percepción, el cerebro procesa la información de manera analógica.  

El proceso analógico se  enmarca dentro de dos principios: el principio de imitación- todos podemos producir aquello que deseamos imitándolo,  y el principio del contagio (por resonancia o por simpatía): las cosas que han estado en contacto y dejado de estarlo, continúan teniendo una con respecto a la otra la misma influencia que si su contacto persistiera, es decir, podemos influir desde lejos sobre toda persona, animal o cosa de la que tengamos algo.

De manera que el gestante actúa por imitación, así si recibe un impacto agradable, intenta imitar una y otra vez aquello a lo que ese impacto emocional va asociado para seguirse gratificando. 

Esa imitación puede ser un gesto, un sonido, etc.,  ya de manera más clara y directa en el estadio infantil, el niño imita a sus padres, puesto que su yo en formación (hemisferio beta) no tiene otra manera de afirmarse que buscando patrones analógicos de conducta. El principio de imitación hace que le niño vea en su oso de peluche, un oso de verdad, y si pertenece a la madre, lo  aprecia más aún porque por el principio del contagio además del oso, tiene también a su madre.

El proceso natural del niño es que se identifique con sus padres, porque a nivel theta sabe que no podría sobrevivir sin ellos. La identificación además de natural, es saludable, porque le va dando estructura a su yo y le da estabilidad y seguridad emocional.
El problema no es la identificación, el problema es el estado beta de los padres, que intenta imponer la educación beta sobre el estado básicamente theta del niño, lo cual es ajena y perjudicial. Un auténtico conflicto surge de una respuesta beta a una demanda theta.

El problema no es la identificación, el problema surge cuando no hay personas con las que el niño pueda identificarse, o habiéndolas (básicamente los padres) son incapaces de comprender las demandas y actitudes theta del niño.
En ambos casos, el niño no solo crecerá con identificaciones patológicas, sino que y principalmente en el primer caso, cuando no hay personas con las que pueda identificarse, ya púber, seguirá buscando identificaciones que indicaran una carencia no resuelta, una merma de yo, la existencia de CATs altamente energéticos.

Un estado beta maduro sin interferencias de CAT es elección, no necesidad. La necesidad, la compulsión, es patología y patología, es por ej. buscar a nuestra madre o a nuestro padre en todas las personas, de uno u otro sexo, y esto es por no haberlos tenido afectivamente.

Los padres transmiten lo que viven, no se trata de juicios, ni de si son permisivos o autoritarios, más bien   es que nunca son lo auténticamente comprensivos; se tiende a ceñir, empujar, imponer nuestros CATs, ya la nuestra es una cultura enferma.

Con la identificación (imitación y contagio), escribimos nuestra biografía de CATs Y GATs. Una biografía sumamente energética, no olvidemos que los ritmos lentos son subjetivos  y por lo tanto, la identificación en fases de vida como el estadio intrauterino, es ingestión de los impactos emocionales que nos llegan. Aunque pertenezcan a nuestra madre, los vivimos como  nuestros impactos, sean agradables o desagradables, el feto los tiene que retener, porque los impactos son él.

Ya en los últimos meses de gestación o ya nacidos, sin ondas beta o más bien con ondas beta incipientes, los IATs que eran unitivos pasan a ser bipolares (pero es incipiente),  paso a saber que la ropa que me pongo no es la mía, es la de mi padre, pero sigo manteniendo la percepción unitiva que me dice que si me pongo su ropa, él y yo pasaremos a ser uno.

Es decir, que en nuestra evolución de nuestros ritmos, vamos del predominio de una percepción introyectada a otra en la que acabará predominando la dualidad.
Ejemplo, estar atrancado en el conducto vaginal es dolor, 

¿por qué luego repetimos ese vector que nos lleva en todo a la inmovilidad, por qué no lo sofocamos?

El hemisferio derecho, es subjetivo, no tiene percepción dual que le permita el discernimiento  las experiencias, la vida intrauterina es básicamente unitiva, o sea de incorporación por unificación puramente emocional. 
Todo se siente como de uno mismo, no hay dentro y fuera, no hay bueno y malo, solo hay (en los primeros estadios de percepción) un simple sistema nervioso menos o más maduro,  pero sin o con muy pocas defensas, que recibe y acumula los impactos. Y al acumularlos, e ir  formando CAGs y también CATs, esas poderosas cargas magnéticas que conforman la vida psíquica del niño, porque esas cargas son él, las ha ingerido en una íntima comunión,  con ellas ira formando su yo. 
Son las identificaciones que luego patológicamente buscará y tenderá a proyectar.

Luego en la niñez utilizamos las defensas de una falsa identificación, así nos vamos forjando un yo inadecuado.
Esa biografía oculta, es analógica, esto es que por una lado los CATs van enriqueciendo energéticamente por identificación analógica emocional, y por el otro la forma en que el yo expresa esa biografía es una resultante de daños y gratificaciones, que se manifiestan en nuestra forma de ser, sentir y vivir, en nuestra personalidad (máscara).

En cuanto al yo armónico que pudimos ser, sigue llorando en nuestro interior, sigue buscando poder emerger.

Somos máscaras que buscan su auténtica identidad. (Joaquín Grau)




Glosario:

CATs   cúmulos analógicos traumáticos
GATs   cúmulos analógicos gratificantes
IATs     impactos analógicos traumáticos



jueves, 5 de julio de 2018

La verdad objetiva - la verdad sentida



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Tú tienes la verdad, pero no la razón

El embrión y el feto tienen ya memoria emocional. El cerebro racional surge en la infancia. Somos, por tanto, y durante años seres puramente emocionales, seres que retienen en su memoria emocional los impactos emocionales que vive la madre en su gestación y parto. Y esos impactos que nos llegan de nuestra madre –aun cuando no sea ella quien los haya originado- son los fundamentos en que se sustentará nuestra personalidad.

Una personalidad –un YO- que serán nuestras verdades sentidas, pero no nuestras verdades razonadas, objetivas.
De ahí que, por ejemplo, si una madre al estar gestando sufre una enfermedad grave, o si gesta sumida en una continuada depresión, el feto recoge esos impactos, pero al no poderlos razonar le será imposible comprender que su madre no ha querido hacerle sufrir, que su enfermedad era algo que tampoco ella deseaba.

Pero el feto ha sido ya dañado por ese impacto, de manera que al madurar su cerebro racional –ya con siete o doce años- lo usual es que mantenga una actitud hostil ante una madre que ese feto entendió –y sigue entendiendo- que le provocó un daño. Un daño que expresará con un sentimiento de haber sido rechazado, no querido; dos seudónimos de una misma emoción.
Así que tú tienes la verdad -una verdad que es tu verdad sentida- pero no la tienes porque no es la verdad objetiva razonada, que te daría la razón, mediante un juicio no basado en previos daños emocionales.

Integrar estas dos verdades es lo que hace Anatheóresis, que etimológicamente significa:


Mirar hacia atrás contemplando el pasado, y exhumarlo, traerlo al presente, comprendiendo.


Verena Frey y Luis Latorre

miércoles, 27 de junio de 2018

Atención Terapéutica


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En el Centro Elim (Roquetas de Mar- Almería) efectuamos tratamiento terapéutico anatheorético a las personas interesadas en recibir la terapia indistintamente de la dolencia que padezca.
Anatheóresis no cura enfermedades, sino que cura a enfermos. De ahí que cada paciente es una biografía que debe tratarse individualmente. Tu caso eres Tú, porque Tú eres tu enfermedad. Por ello,  es preciso hablar contigo,  no con tu enfermedad -que es lo que suele hacerse- para conocer tu caso.


Algunas características inherentes a la técnica Anatheorética:

   - Por ser una terapia psicológica, Anatheóresis no utiliza fármacos. Se sirve tan sólo de un estado de conciencia especial denominado IERA (Inducción al Estado Regresivo Anatheorético), que equivale a una simple relajación en la que el paciente no pierde la conciencia. Por el contrario, se mantiene perfectamente lúcido, siendo en todo momento dueño de sus actos.

   -  Su duración no es inferior a una hora y media. Y si exceptuamos la primera sesión, en que hay una larga entrevista con el terapeuta en vigilia y luego se somete al paciente, ya en IERA, a un anatheorético Test de Grandes Símbolos con resultados altamente significativos para la marcha de la terapia, las restantes sesiones se inician con una dilatada charla paciente-terapeuta en vigilia a la que sigue la sesión en el estado IERA, buceando en los daños del paciente para irlos disolviendo mediante estrategias propias de la terapia Anatheóresis. Por lo demás no se trata de una terapia larga.
Las sesiones son semanales.


¿Cómo actúa?

Con la relajación especial  (IERA), así como con una dialéctica paciente-anatheorólogo de claves también especiales, se puede acceder a la zona abisal de la conciencia y hacer que el paciente vivencie su biografía oculta (sus daños/CATs) para que así, extrayéndolos de la oscuridad de los ritmos bajos cerebrales donde se han formado y donde se encuentran, se hagan presentes en la zona luminosa -o sea, capaz de discernir- de los ritmos altos beta. Y así, al vivenciarlos y comprenderlos se disuelven. Aunque a veces es preciso un complemento terapéutico de conversión de esos CATs ya comprendidos. 
De hecho la comprensión, que no es un simple entender, se produce cuando los dos hemisferios cerebrales que todos tenemos lateralizados -casi enfrentados uno contra el otro, siendo uno el de los ritmos bajos y el otro el de los ritmos altos-, se sincronizan en fase. Y esto es lo que permite la comprensión, siendo la comprensión una toma profunda de conciencia de nosotros mismos. Algo que nada tiene de misterioso y que ahora la neurociencia conoce ya muy bien.


¿Cómo se forman los daños/CATS?

Desde que somos concebidos nuestros órganos de percepción van pasando por distintas fases hasta alcanzar los ritmos cerebrales beta maduros. Así, en una primera fase, vamos ascendiendo perceptivamente desde una memoria prácticamente celular hasta el mundo altamente emotivo y con lenguaje simbólico de los ritmos cerebrales theta. Y desde el cigoto hasta esos ritmos theta nuestro mundo es subjetivo, nosotros somos el mundo, un espejismo que se rompe al pasar de los ritmos theta -que marcan la frontera de los ritmos lentos o bajos- a los ritmos beta, que son los que crean la objetividad.

Así pues, los daños que vamos recibiendo desde el momento de ser concebidos -daños emocionales que nos llegan de la madre, aun cuando sea otro el causante- se integran en nuestro mundo subjetivo de ritmos bajos. E integramos también las respuestas reflejas de defensa que creamos ante ellos. Y los daños que recibimos pueden ser múltiples: rechazo continuado de la madre al saberse embarazada, tristeza, agobio, etc., también continuados de la madre por razones que pueden ser ajenas al embarazo, disputas matrimoniales, un parto patológico o simplemente daños por anestesia, por pérdida prematura de agua amniótica, por inmovilizaciones del feto en el conducto de nacimiento, sentimiento de soledad del bebé en la cuna, etc. Y estos son los daños -Cúmulos Analógicos Traumáticos (CATs)- que al llegar a los indicados siete a doce años el ritmo beta de vigilia sumerge en la banda baja de nuestra percepción “olvidándolos”, lo que no significa que dejen de existir. Porque esos daños, desde su infierno de oscuridad viva, forman el guión que luego, ya adultos, seguimos interpretando y esa oscuridad viva, esa biografía ahora oculta que contiene nuestra topografía de daños -que son la raíz de nuestras enfermedades- es la que en un momento dado puede estallar somatizando. Y a esa somatización, es a lo que se le llama enfermedad. (Joaquín Grau- Anathéoresis Madrid))


En cuanto a las contraindicaciones, diremos que Anatheóresis nunca daña, pero un anatheorólogo poco experimentado sí puede dañar no sanando al enfermo, en tanto que otro anatheorólogo experimentado sí habría sanado.




Consultas Presenciales /  Consultas  por Skype


                         Juana Ma. Martínez Camacho

                                       Terapeuta Transpersonal
                                (Escuela Española de Desarrollo Transpersonal)
                             Especialista en Bioneuroemoción
                               (Instituto Español de Bioneuroemoción)
                             Facilitadora Internacional CMR (Liberación de la Memoria Celular) 
                               (Cellular Memory Release)
                             Anatheóresis (Psicoterapia Regresiva Perceptiva)
                              (Transpersonal Anatheóresis Madrid)

              
                             www.centroelim.org           Telf.  653-936-074




miércoles, 20 de junio de 2018

Inducción al Estado Regresivo Anatheorético (IERA)


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IERA (Inducción al Estado Regresivo Anatheorético) es una relajación simple pero  profunda en la que induce los ritmos theta  para realizar las sesiones regresivas.
La diferencia fundamental entre el método empleado por Anatheóresis y el que emplea la hipnosis en general, es que el paciente no pierde la consciencia en ningún momento —por tanto puede salir cuando quiera de dicho estado— y además no genera amnesia posthipnótica.

Dicho estado se consigue mediante una relajación profunda, al llevar al sujeto, a la banda de ondas cerebrales theta. Banda relacionada esencialmente con el Hipocampo (Sistema Límbico), y por tanto con la mente emocional.
Los estados con ritmos theta en la vida de un adulto, solo se producen naturalmente en la transición entre el sueño y la vigilia y entre el ciclo dormir-soñar.
El estado hipnagógico cuando vamos a dormirnos y al comienzo del ciclo dormir-soñar y el estado hipnopómpico cuando estamos despertando y al final del ciclo dormir-soñar.

Al situar al sujeto en dicho estado, se consigue fundamentalmente que se produzca una sincronización hemisférica.

Esta sincronización,  es esencial para poder buscar y sacar a la luz de la conciencia, aquello que le dañó en su día, y que le sigue dañando en la actualidad.
En dicho estado, el sujeto, no solo es capaz de visualizar, sino de vivenciar -ver y sentir- las situaciones que le provocaron los impactos traumáticos.

Los Drs. Elmer Green (descubridor del biofeedback) y Alice Green, encontraron que la banda theta, está asociada a un estado profundamente interiorizado con un aquietamiento del cuerpo, permitiendo entonces que imágenes o eventos emerjan a la conciencia en forma de memoria hipnagógica. (Green, 1989)

Básicamente lo que se produce es un estado de relax, de pasividad tranquila,  de no pensar. Este estado de conciencia abierta, contemplativa, que  permite ver sin estar centrado en un punto determinado.  Y  un estado de concentración, cuando surge algo que el sujeto interpreta como decisivo, donde concentra toda su atención y energía.
Las ondas Theta, son las que se encuentra en los estados de meditación (hay estudios hechos en yoguis, meditadores muy experimentados con más de 30 años de práctica, que logran entrar en la banda theta,  en un estado altamente gratificante, con una mente mucho más clara, más creativa, más abierta y enlazada al inconsciente).

En dicho estado, el sujeto no pierde la conciencia, por lo que su mente racional sigue activa aunque muy atenuada, lo que es necesario para poder procesar, que las emociones implicadas en las situaciones anteriores, son análogas a las que sufre en el presente y que finalmente son las que le producen las distintas disfunciones.

Básicamente lo que se ocurre en dicha situación, es una armonización hemisférica, donde lo emocional surge y lo racional comprende. Comprendiendo de forma visceral, metabolizando lo entendido, sintiéndolo.

Comprender, en definitiva, es saber -sintiéndolo con la mente y con el cuerpo-, siendo ya eso que se ha comprendido. Joaquín Grau

El psiquiatra Charles Stroebel, descubridor de la sincronización cerebral., constató que nuestro cerebro enfoca las tareas cotidianas funcionando con un cerebro lateralizado, y así percibimos la realidad de forma escindida, pero al alcanzar el estado de sincronización, usamos el potencial de los hemisferios unificados, lo que supone una mayor capacidad cerebral, una visión distinta del mundo y la apertura de una forma diferente de pensamiento. (Stroebel, 1983)

No existe hipnosis profunda, por tanto nada se le impone a la persona, ni este genera amnesia poshipnótica -esencial en la terapia anatheorética-, puesto que es primordial que la persona reconozca a la luz de la conciencia, los impactos traumáticos emocionales inducidos por las situaciones concretas que ocurrieron en su vida.

También es necesario que el paciente no pierda la conciencia, porque el terapeuta debe mantener con él un diálogo  Anatheorético, que es un diálogo con la mente emocional del paciente, respetando las características del hemisferio derecho.


Libro ''Tratado teórico-práctico de Anatheóresis. Las claves de la enfermedad'' (J.Grau, 1996).





¿Cómo es una consulta en Anatheóresis?

El término  Anatheóresis  etimológicamente significa: Mirar hacia atrás contemplando el pasado y exhumarlo, traerlo al pr...